El Hércules perdió 0-2 contra el Atlético Madrileño y el Rico Pérez salió del domingo con esa mirada de quien abre la nevera, ve medio limón y todavía intenta llamarlo proyecto.
La base real está en la crónica de Alicante Plaza: segunda jornada de Primera Federación, derrota blanquiazul, goles de Álvaro Santos e Issiaka, expulsión de Álex Jiménez y 9.856 espectadores viendo cómo septiembre entraba sin llamar y con los zapatos llenos de barro.
Dos jornadas, cero puntos y una calculadora llorando
Después de la primera factura grana, la tarde pedía una respuesta. Lo que llegó fue otro parte médico para la autoestima deportiva: ocasiones, intención, ruido de grada y el marcador haciendo de funcionario severo. El Hércules no se quedó sin partido; se quedó sin premio, que duele más porque permite discutirlo durante tres días.
“Achávo, hemos tenido llegada, madera y drama; si esto fuera carpintería ya tendríamos presupuesto cerrado”, resumió Toni Gaveta con media bufanda metida en la boca.

El Madrileño vino con DNI de mayor de edad
El filial rojiblanco no se presentó a hacer turismo de césped. Álvaro Santos encontró el 0-1 y el Hércules empezó a perseguir el empate con la ansiedad de quien busca sitio en la playa un 15 de agosto. Luego llegó la roja de Álex Jiménez y el partido pasó de cuesta arriba a puerto especial con peaje.
Ni los palos ni las salvadas bajo línea quisieron colaborar. El balón tuvo más negativas que una administración en víspera de puente, y cada rebote parecía firmado por un notario enemigo.

Issiaka cerró la persiana
El 0-2 de Issiaka en el añadido no fue un gol, fue una grapadora sobre el expediente. Veníamos de el peaje de El Collao, de amistosos con ceja levantada y de avisos suaves; ahora ya no suena a pretemporada, suena a liga mirando de frente.
“Fotrè, la temporada acaba de empezar y ya estamos negociando con el calendario como si fuera un casero”, soltó Reme Penalti al ver el marcador final.
Conclusión con poca anestesia
No hay sentencia definitiva en la jornada dos, pero sí una señal luminosa bastante incómoda: el Hércules necesita puntos antes de que el runrún se compre abono propio. Alicante puede esperar muchas cosas, pero no que el cero en la tabla se haga decorativo.
