El Hércules ganó 2-0 al Rayo Majadahonda y el Rico Pérez expidió una pegatina verde después de dos salidas con olor a motor quemado. El marcador final de Eurosport confirma el final: tres puntos, portería limpia y la crisis esperando turno con cara de haber rellenado mal el formulario.
Tras la avería en Algeciras y el taller mecánico de Tarragona, Beto Company necesitaba una reacción; no un poema sobre el proceso. La obtuvo ante un rival que llegaba en descenso y salió con el mismo equipaje, solo que ahora facturado.
El Rico Pérez abre su ITV de guardia
El Hércules volvió a parecer un equipo con luces, frenos y dirección asistida. No hizo falta convertir el césped en Broadway: bastó con mandar, marcar dos veces y evitar que cada pérdida pareciera una llamada a la grúa. En Alicante, semejante normalidad ya cotiza como pieza de colección.
“Achávo, ha pasado la inspección sin que el triángulo de emergencia saliera de paseo”, certificó Paco Intermitente, técnico homologado por su cuñado.
Dos goles y el drama se queda sin ventanilla
El 2-0 recupera la versión doméstica del Hércules: la que ya había dejado buenos rastros en la victoria ante el Sant Andreu. Frente al Rayo no hubo remontaje emocional, ni persecución del reloj, ni excusa con música triste. Hubo un marcador sobrio y una grada que pudo usar las uñas para funciones civiles.

“Dos goles a favor y ninguno en contra: esto debería venir con manual, garantía y una bolsa de tornillos que no sobren”, dictaminó Maruja Culata desde Preferente.
La portería vuelve a ser zona protegida
Después de recibir seis goles en dos viajes, el cero propio era más urgente que una metáfora. El Hércules cerró atrás y recordó la caja fuerte de El Rubial, cuando defender no parecía una actividad de riesgo. La diferencia es sencilla: si no regalas incendios, el portero deja de opositar a bombero.
Dieciséis puntos y sexta planta
La victoria coloca al Hércules sexto con 16 puntos tras diez jornadas; el Rayo queda 17º con siete. No hay ascenso en noviembre ni medalla por aprobar una inspección, pero sí una constatación útil: la tabla vuelve a contestar llamadas y Alicante puede mirar hacia arriba sin que le salte aceite a la camisa.

“Fotrè què fort: hemos subido seis puestos en el ánimo sin tocar el mando a distancia”, anunció Enriqueta Pistón antes de pedir prudencia y otra repetición del marcador.
