El Hércules ganó 1-0 al Sant Andreu y Alicante ha descubierto un aparato nuevo en el Rico Pérez: el ascensor emocional, ese que sube al playoff sin avisar y te deja mirando la clasificación como quien ve abrirse una puerta con música de supermercado.
La base real figura en la crónica final de AS: finalizado, 1-0, golazo de Isaac Obeng en el minuto 36, polémica por el tanto anulado a Ben Hamed y el Hércules ya asomado a la cuarta plaza. Después de el atasco notarial contra el Real Jaén, la tarde pedía menos acta y más colmillo.
Obeng firmó un gol con tiralíneas y mala leche
Obeng se estrenó como titular y no eligió la discreción: zurdazo desde el pico del área, palo, red y medio estadio revisando si aquello llevaba IVA de obra artística. El Sant Andreu había entrado con telaraña, orden y cara de manual de instrucciones, pero el gol convirtió la pizarra visitante en abanico roto.
“Eso no ha sido un disparo, ha sido una mascletà con botas y factura de luz”, sentenció Aitor Menta, abonado al susto con asiento numerado.

El candado defensivo ya trae mando a distancia
El Hércules no está ganando partidos; está embalando resultados pequeños con plástico de burbujas. Ya lo hizo en la caja fuerte de El Rubial y lo repitió ante el Sant Andreu: defensa seria, Blazic atento y una portería que empieza a comportarse como caja de seguridad con horario de banco.
“Antes mirábamos el marcador con miedo; ahora lo miramos con respeto administrativo”, explicó Dolores Fuertes mientras comprobaba tres veces que seguía poniendo 1-0.
El gol anulado montó una asamblea sin micrófono
La segunda parte tuvo el ingrediente local obligatorio: polémica. Ben Hamed marcó, el asistente levantó el banderín y el Rico Pérez hizo ese ruido de olla exprés que en Alicante equivale a pleno municipal. Tampoco ayudó la roja a Manu Rico, que añadió trámite, tensión y vecinos expertos en reglamento desde la fila 19.

“Ni fú ni fá, dicen algunos; pero yo he visto al playoff saludarnos desde el rellano”, remató Paco Tilla, con la bufanda en modo certificado digital.
La tabla ya no se mira de reojo
Cuatro victorias en cinco partidos y 13 puntos de 15 no convierten octubre en verbena, pero sí obligan a cambiar la postura en la silla. El Hércules sigue sin jugar con fuegos artificiales cada semana; ahora gana con bisagra, tornillo y cierre centralizado. En Alicante eso no se celebra gritando demasiado: se celebra mirando otra vez, por si la tabla se arrepiente.
