El Hércules empató 0-0 con el Real Jaén en el Rico Pérez y Alicante descubrió que un partido a la hora del vermut también puede dejar resaca sin haber marcado nadie.
La base real queda recogida en la crónica postpartido de AS: empate, penalti fallado por Andy en la segunda parte y Morillas convertido en persiana metálica con guantes. Veníamos de la caja fuerte de El Rubial y de la tregua mínima ante el Torremolinos; esta vez el botín fue una caja vacía, pero cerrada con mucha solemnidad.
Morillas instaló una ferretería bajo palos
El portero visitante no paró un penalti: tramitó una licencia de actividad para bloquear la portería hasta nueva orden. Andy disparó, Morillas sacó el pie y el Rico Pérez hizo ese silencio administrativo que solo se oye cuando 10.000 personas calculan si gritar sirve para algo.
“Eso no ha sido una parada, ha sido una bajada de persiana de las de antes, con cadena y candado”, dictaminó Casi Miro desde la fila donde siempre se ve clarísimo después.

El empate salió con membrete y sello rojo
El Hércules fue de menos a más, que en Alicante significa pasar del ceño fruncido al ceño fruncido con argumentos. El Real Jaén llegó trabajado, correoso y con esa educación de invitado que te pisa la alfombra sin mancharla, pero se lleva media bandeja de pastas. El punto no incendia la clasificación, pero tampoco sirve para presumir en el grupo familiar.
“No hemos perdido, pero el bocadillo me ha preguntado si podía irse a casa”, explicó Dolores Fuertes, abonada al marcador cardiaco.
El 0-0 de sobremesa larga
La expulsión de Solde y la protesta final por unas manos en el 95 añadieron picante de barra: suficiente para discutir hasta el café, insuficiente para mover el marcador. La grada salió con la sensación de haber visto un partido al que le faltó el gol y le sobró acta notarial.

“Fotrè què fort: hemos venido a las 13:00 y el único que ha comido bien ha sido Morillas”, resumió Benito Camelas con dignidad de servilleta.
Ahora toca mirar el calendario sin dramatizar más de lo justo. Un empate así no hunde nada, pero deja esa cara de tupper vacío cuando esperabas arroz del bueno.
