El Hércules ganó 0-1 al Águilas en El Rubial y Alicante ya tiene nuevo objeto delicado: una victoria de viaje que se transporta con guantes, burbujas y un primo serio mirando por la ventanilla.
La base real aparece en la ficha final del partido: finalizado, 0-1, gol de Álex Jiménez en el minuto 58 tras asistencia de Víctor Narro. Todo lo demás fue administrar un marcador tan fino que había que pesarlo en farmacia.
Álex Jiménez abrió la lata con abrelatas de bolsillo
Venía el Hércules de la tregua mínima ante el Torremolinos y de la resurrección de Can Dragó, así que el 0-1 no llegó como fuegos artificiales, sino como transferencia bancaria que por fin entra. Narro puso el pase, Álex Jiménez firmó el gol y El Rubial se quedó mirando el marcador con cara de recibo inesperado.
“Eso no es un gol: es una notificación bancaria con tacos”, certificó Manolo Marcador, socio de mirar primero al árbitro y luego al cielo.

Súper-Blazic, departamento de objetos perdidos
El héroe invisible del 0-1 fue Blazic, que acabó custodiando el resultado como si dentro llevara escrituras, llaves del Mercado Central y el último tique bueno del aparcamiento. El Hércules no goleó; blindó. No arrasó; sobrevivió con oficio, mirada de funcionario antes del puente y esa seriedad de quien sabe que tres puntos fuera no se preguntan, se meten en la mochila y se saludan de lejos.
“En Alicante ya no decimos portero; decimos seguro a todo riesgo con guantes”, soltó Reme Contrataque mientras buscaba cobertura para mandar el audio.
El 0-1 también cuenta como mueble grande
Hubo cambios, amarillas y ese tramo final donde cada despeje parecía llevar IVA. El Águilas apretó lo suficiente para convertir la tarde en examen de respiración, pero el Hércules cerró la puerta sin hacer ruido de equipo sobrado. Tres puntos fuera, tercer triunfo seguido y una sensación curiosa: esto empieza a parecer una escalera, aunque nadie se atreva aún a pisar dos peldaños de golpe.

“Que nadie descorche la fuente de Luceros: hoy basta con abrazar el 0-1 y no despertarlo”, dictó el comité sentimental del autobús.
