Un vecino de San Blas ha provocado esta mañana una sacudida moral en Alicante tras cometer una imprudencia social de primer orden: ir a hacer un trámite, llevarlo todo preparado y no convertir la experiencia en una ópera de bufidos. El barrio, lógicamente, ha pedido explicaciones.
El hombre acudió a la Tesorería General de la Seguridad Social con carpeta, fotocopias, cita previa y bolígrafo propio. Cuatro elementos que, juntos, ya no son documentación: son chulería burocrática con agravante de serenidad.
San Blas detectó la anomalía al bajar la escalera
La alarma empezó antes de llegar a la avenida. El vecino salió del portal sin decir “a ver qué me piden ahora”, sin resoplar y sin anunciar que “esto va para largo”. Iba tan tranquilo que una señora del primero bajó la persiana por instinto defensivo.
“Fotrè, lo vi con una carpeta azul y cara de saber dónde aparcó. Eso en San Blas no se ignora: se comunica al grupo de la finca”, declaró Armando Bronca, técnico superior en mirar desde el balcón.

La Tesorería vivió momentos de falta de drama
Dentro de la oficina, el asunto degeneró. El hombre pidió turno, esperó sin invadir el alma de nadie y entregó DNI, justificante y copia a la primera. Una trabajadora comprobó dos veces que aquello no era una performance subvencionada.
La cola quedó desarmada. Nadie pudo decir “pues a mí no me lo explicaron”, ni “vengo desde Carolinas para nada”, ni “esto por internet es imposible”. La normalidad cayó sobre la sala como la mascletà de Luceros, pero sin pólvora y con aire acondicionado triste.
“Chico, calla: si todos venimos preparados, ¿qué hacemos aquí, resolver cosas? Esto rompe el pacto social de la ventanilla”, protestó Paqui Malaleche.

El barrio exige una auditoría de costumbrismo
Al volver con el trámite hecho, el vecino fue observado con la misma sospecha que en el caso del bingo y el gorrión. Varias personas aseguran que compró pan, saludó correctamente y no culpó al Ayuntamiento de nada, una secuencia que ya circula por WhatsApp como “el expediente raro”.
Algunos residentes proponen colocar una placa: “Aquí un señor hizo una cosa sencilla y encima le salió bien”. Otros piden rebajar la tensión con medidas urgentes, como obligarle a perder una mañana buscando el certificado digital.
Conclusión: demasiada normalidad para un miércoles
De momento, San Blas sigue vigilante. Porque Alicante puede tolerar ruido, colas, calor, obras eternas y rotondas con personalidad, pero que alguien entre en la Tesorería y salga sin trauma ya parece provocar, achávo.
“Que en pixe. Hoy trae fotocopias; mañana igual aparca sin insultar. Hay que pararlo antes de que cunda el ejemplo”, concluyó Dolores Fuertes desde una terraza con jurisdicción moral.
